Restaurante familiar con platos sencillos pero muy buenos. Éramos 11 y tenían otra mesa grande y aunque tardaron un poco, trajeron todos los platos a la vez y calientes. La ensaladilla, las berenjenas, los boquerones fritos, los montaditos de lomo, el revoltillo de setas y las gambas al ajillo estaban realmente buenos. El bacalao estaba un poco salado pero la presa ibérica estaba muy tierna y sabrosa. Fuimos pensando que tenían tortilla de patatas porque vimos la reseña del premio a la mejor tortilla de patatas pero resultó ser de hacía 10 años y ahora ya no las hacen. Debía ser la especialidad de la abuela y nos quedamos con las ganas. Suplimos la pena con la tarta de la abuela, de galleta y chocolate, deliciosa. Nos invitaron a los cafés y el precio es bastante asequible y correcto, así que fuimos generosos con la propina. Fueron muy amables, no está ubicado en el centro pero en coche se aparca casi en la puerta.