Mi hija quedó encantada con sus tres semanas en Esaem. Aprendió nuevas disciplinas de baile y las ocho horas diarias se le hacían cortas. Cada día salía con una sonrisa y con ganas de volver.
De hecho, el año que viene quiere quedarse a dormir allí, ¡a pesar de que vivimos en Málaga!
Muchas gracias a todo el equipo por hacer que esta experiencia fuera tan especial. Sin duda, mi hija volverá.