Fue Horrible!!!!!
Para nosotros es habitual visitar este vivero, que además nos encanta. De hecho, nuestra casa está llena de plantas, flores, maceteros, adornos y muchos otros artículos comprados allí. Siempre hemos recibido un trato amable por parte de todo el personal, razón por la que seguimos regresando.
Lamentablemente, hoy nuestra experiencia fue completamente distinta debido a la actitud de una empleada, una señora de aproximadamente 60 años. Desde nuestra llegada no hubo un saludo ni una mínima muestra de cortesía. Al preguntarle por unos cartones para proteger unos maceteros, simplemente señaló con la mano dónde estaban, sin siquiera mirarnos a la cara.
Más adelante preguntamos por un árbol de dátiles. En lugar de indicarnos desde el principio que ese pedido debía gestionarse con el responsable, adoptó una actitud autoritaria e inició una discusión completamente innecesaria. Solo al final nos dijo que habláramos con el jefe, algo que, de haberlo hecho desde el principio, habría evitado todo el malentendido.
Posteriormente, dos empleadas nos atendieron de forma excelente, demostrando la amabilidad que siempre hemos encontrado en este vivero. Sin embargo, al llegar a la caja volvimos a encontrarnos con la misma señora. Sin pedir permiso, nos rozó para sacar los productos del carrito.
Mientras pasaba los artículos por la caja, vimos que uno de los platos de un macetero estaba manchado. Yo ya le había retirado la etiqueta porque ese plato iba a ser cambiado por otro. En ese momento, la señora intentó quitarme varias veces la etiqueta de la mano. Le pedí que no me tocara, que yo misma se la entregaría cuando correspondiera, pero insistió en arrebatármela. Fue entonces cuando la situación se tensó y ambas elevamos la voz.
Lo más decepcionante fue que otro empleado intervino dando por cierta una versión incompleta de lo sucedido, afirmando que desde el principio ella nos había dicho que habláramos con el jefe. Eso no es cierto. Sí lo dijo, pero únicamente al final de la discusión, y ese detalle cambia completamente el contexto de lo ocurrido.
Afortunadamente, al final acudió uno de los responsables, con quien ya habíamos tratado en otras ocasiones y que, como siempre, nos atendió con profesionalidad, respeto y amabilidad.
Creemos que una persona que pierde los nervios, discute a gritos con los clientes y protagoniza una escena delante de sus compañeros y de sus superiores no debería desempeñar un puesto de atención al público. Los clientes merecen un trato respetuoso y profesional, especialmente cuando, como en nuestro caso, se han dirigido al personal con educación y cordialidad desde el primer momento.
Seguiremos valorando la calidad de este vivero y el excelente trabajo de la mayoría de sus empleados, pero esperamos sinceramente que situaciones como esta no vuelvan a repetirse. Una sola persona no debería empañar la imagen de un establecimiento que siempre nos había dejado una impresión tan positiva.
PD El otro empleado que salió en defensa de la Señora,sin tener idea solo se remitió a mandarme a callar la boca unas seis oportunidades diciendo hasta aquí basta!!!!! y no dio ni un segundo para nosotros expresarnos vaya forma de tratar a vuestros clientes.