Llevé varias piedras para engarzar y, aunque normalmente había quedado contenta, esta última vez la experiencia ha sido bastante decepcionante.
Una de las piedras me la hicieron al revés a lo que se indicó, incluso habiendo hecho la chica de la tienda un dibujo explicativo para que el joyero respetara la posición acordada. Además, la piedra terminó rota. Entiendo que son cosas que pueden pasar trabajando con minerales y piezas delicadas, pero lo que no entiendo es que no tuvieran ni la honestidad ni la consideración de avisármelo al entregármela. La piedra no llegó rota porque tengo fotos de antes de entregarla en la joyería, a como decía la dueña, claro que va decir…porque sabían que la habían cagado.
Ella decía que no se sabía si la piedra llegó rota y NO. Si llega a estar rota no me molesto en llevarla y pagarla.
Lo más sorprendente fue que, aun estando rota, me cobraron el trabajo igualmente. Considero que, siendo una buena clienta que además pensaba seguir llevando más piezas, podrían haber tenido un poco más de atención y empatía conmigo.
Incluso pregunté si podían intentar arreglarlo o modificar el diseño para disimular la parte dañada, y la respuesta fue un no rotundo, sin siquiera consultar al joyero.
Finalmente pagué por la vergüenza que me dió y la situación tan desagradable, pero sinceramente esta vez han fallado muchísimo conmigo.