Otro ejemplo del inagotable patrimonio histórico de Antequera. Incluso tras haber vivido siete años en la ciudad, sigo encontrando rincones y ángulos nuevos que te despiertan a golpe de monumentabilidad (disculpen el palabro) y belleza. En este caso, el convento-museo-colegio de estilo barroco juego hábilmente con un frontal amurallado, siguiendo el espíritu de la vecina Alcazaba, con el esplendor detallista del interior.
Se puede acceder subiendo desde la Carretera del Dolmen o mejor aún paseando por la Alameda y la Calle Estepa con parada obligatoria en la Iglesia de San Sebastián. Tras visitar el museo, la Alcazaba y la Colegiata están a tan solo 10 minutos, eso sí de cuesta, pero el esfuerzo de ve recompensado.
Hay numeroso restaurantes en las plazas anejas de Viagas y San Sebastián.
Si podéis, y no temes a las multitudes, visita recomendada en Lunes Santo o Corpus