Se come correctamente, pero el servicio deja mucho que desear.
Llegamos sin reserva y preguntamos si había posibilidad de una mesa para dos. Uno de los camareros, con una educación que nunca le dieron, nos respondió con un “no” de muy malas maneras y se fue, sin ofrecer ninguna alternativa ni preguntarnos si queríamos esperar un poco. Nada de nada.
Pensamos que era una broma o algo parecido, así que esperamos a otro camarero y, por arte de magia, sí había sitio para nosotros.
Hoy en día hay gente que trabaja como si la obligaran, y no es culpa mía. Si no le gusta trabajar o no le gusta su trabajo, que se dedique a recoger pipas.
Por todo lo demás estuvo correcto, pero un servicio así deja mucho que desear y hace que no quieras volver a dejar tu dinero en sitios así.