En pleno corazón de Marbella, si accedemos desde la Iglesia de la Encarnación hacía la plaza de los Naranjos, a la izquierda, en una pequeña plaza, se encuentra este fabuloso restaurante donde todo es idílico, empezamos con una fabulosa copa gratuita de bienvenida, seguida de excelente atención de Angela. Los platos están bien elaborados y presentados. El pan es excelente y los postres…sin palabras. El que va repite. Totalmente recomendable.