El local es bonito, tiene variedad de calzado, pero el trato deja mucho que desear.
Es por ello que, a pesar de estar interesados en adquirir un par, decidimos no hacerlo ya que prácticamente nos echaron del establecimiento por entrar con nuestras mascotas.
Si no se admiten animales, es tan sencillo como informar a los dueños; la gran mayoría lo entenderemos.
Por todo esto, y debido a que no es una tienda que tenga clazados exclusivos que no se puedan encontrar en otras zapaterías cercanas, decidimos no prolongar la incomodidad y marcharnos de allí.
Si se trabaja de cara al público hay unas características que son fundamentales: el respeto, la educación y la cordialidad. Algo que, al menos nosotros, no encontramos aquí.