Una experiencia excelente de principio a fin. No solo el servicio es impecable y muy profesional, sino que lo que realmente marca la diferencia es la calidad humana. La atención es cercana, cálida y llena de cariño hacia los perros, que se nota desde el primer momento. Tratan a cada peludo con paciencia, respeto y muchísimo amor, como si fuera suyo. Da una tranquilidad enorme dejar a tu perro en manos de alguien así. Sin duda, un lugar totalmente recomendable.