El Balcón de Europa es un lugar espectacular y, sin duda, uno de los puntos más emblemáticos de Nerja. Las vistas al Mediterráneo son impresionantes, tanto de día como al atardecer, y el ambiente que se vive en sus alrededores es encantador. Nerja fue, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de mi viaje: calles cuidadas, plazas llenas de vida, playas hermosas y un casco urbano con mucho carácter andaluz. Un destino que invita a pasear sin prisa y disfrutar de cada rincón. Totalmente recomendable.