Si cuando vas a un restaurante solo se valorase la comida, tendria buena reseña el problema es que no sólo se valora eso, y es en lo que pesa este restaurante. Los camareros son desinteresados por su trabajo, y cuando pides algo como por ejemplo la cuenta (en este caso el delgado con barbas que lleva bastante tiempo), aún sabiéndolo y yendo y viniendo de la mesa de al lado vacío, no te la trae hasta que no le apetece. No concibo como si ven una mesa con una bebé, como en una terraza tan grande, vacía se sientan en la mesa de al lado sabiendo que van a fumar. Me tomé solo una cerveza porque no se pasaron por la mesa ni una vez en 1 hora que estuvimos, solo a traer los platos. Con los precios no es que se han puesto a la altura del mercado sino que se han colado.