Acabamos comiendo en este chiringuito ya tarde después de dar una vuelta por el paseo y encontrarlo de casualidad. Muy amablemente nos acomodaron en una mesa amplia para mi hija, mi marido y yo. Enseguida nos tomaron nota y nos recomendaron con mucho criterio aunque nosotros teníamos claro que queríamos probar los espetos típicos de la zona y mi hija vio como hacían una pata de pulpo a la brasa la cual fue un acierto delicioso.
En definitiva, acertamos de pleno tanto en el sitio como en la comida que era de una calidad buenísima.
Una comida para celebrar el día de la madre como se merece y como ellos han sabido reconocer con un detalle de colofón final muy especial y personalizado que dice mucho de este lugar.
Lo recomiendo 100x100 tanto por la ubicación, la comida buenísima pero sobre todo la atención de todo el personal.