Soy cliente habitual de esta copistería desde hace bastante tiempo y, lamentablemente, en los últimos meses he notado un cambio importante en la atención al cliente.
Anteriormente, cuando llevaba diseños preparados por mí, el personal me ayudaba a ajustarlos o reencuadrarlos si era necesario para imprimirlos correctamente. Era un detalle que apenas llevaba unos minutos y que hacía que el servicio fuera muy cómodo y profesional.
Sin embargo, desde que ha cambiado el personal, mi experiencia ha empeorado considerablemente. El trato suele ser poco amable y da la sensación de que cualquier consulta o pequeña ayuda supone una molestia. En varias ocasiones me han indicado que haga yo mismo en casa ajustes que antes realizaban allí sin problema.
La situación de hoy ha sido la que me ha llevado a escribir esta reseña. Hemos llegado aproximadamente a las 19:45 para imprimir unos documentos que necesitábamos con urgencia para mañana. Tras esperar unos cinco minutos de cola, cuando por fin nos tocaba ser atendidos, la empleada empezó a insistir en que iban a cerrar, que deberíamos haber llegado antes y mostrando mucha prisa por terminar. Finalmente nos marchamos sin poder realizar la impresión.
Entiendo perfectamente que haya un horario de cierre y que todos quieran terminar su jornada a tiempo, pero si el establecimiento sigue abierto y hay clientes esperando dentro, lo mínimo es atenderlos con educación y profesionalidad. Lo que más me molesta no es que no se pudiera hacer el trabajo, sino la forma en que se nos trató.
Es una pena porque durante mucho tiempo fue mi copistería de referencia, pero la diferencia en la atención al cliente respecto a hace unos meses es muy evidente.