Hoy he realizado el bautismo de buceo junto a mis dos hijas y una amiga. Tenía muchísimas ganas de hacerlo, pero a la vez me daba cierto respeto el bucear a mayor profundidad. Una vez entramos en el agua, nos explicaron cómo debíamos adentrarnos para comenzar a bucear y nos dieron ciertos consejos para que la experiencia fuese lo más placentera posible. Todo fue genial hasta que me tocó meter la cabeza en el agua y comenzar a respirar el aire de la botella ya que los nervios se apoderaron de mí y me veía incapaz de hacerlo. Agradezco muchísimo la paciencia de David y su equipo (Juan Carlos y Gema), los cuales me tranquilizaron y estuvieron animándome y ayudándome todo el rato. Esa ayuda me permitió disfrutar de una experiencia única, pudiendo conocer un poco más el ecosistema marino que nos rodea. Sin duda, volveremos a bucear con ellos.