Un sitio con mucho carácter y auténtico espíritu motero. La decoración, el ambiente y la clientela hacen que parezca que has entrado en un bar de carretera clásico lleno de Harley-Davidson. Muy buen rollo y un ambiente muy auténtico para tomarte algo y disfrutar.
Eso sí, hay una cosa que me hizo gracia: muchas Harley-Davidson… pero muy poca American Express 😅. Parece que aquí las motos son muy americanas, pero las tarjetas no tanto. Pese que el techo lo tienen lleno de dólares.
Fuera de esa pequeña ironía, el sitio merece la visita si te gusta el ambiente biker y los locales con personalidad.