Tienen casi sesenta platos a escoger, camarero y dueño muy serviciales.Acceso muy fácil, los aseos como en casa,solo falta que pongan un cepillo dental con tu nombre.La lista de reproducción de música muy acertada.Decoracion "barrocamente" natural, ideal para quien quiera mimetizarse con las plantas.Si eres de sangre dulce,que lo sepas que los mosquitos irán a por tí.Menos mal que el camarero está atento y te dará un spray para mantenerlos a raya.Toca volver otro día para probar el resto de platos cuya descripción suena muy bien