El pasado sábado estuvimos allí, viajabámos de Marbella a Sevilla y el pueblo de Coín, nos pillaba de paso.
Fue un acierto hacer nuestra parada allí en el Patio, porque sinceramente, aún sigo soñando con algunos de sus platos... El steak tartar acompañado de croissant es simplemente espectacular, y la pastela, una receta familiar, habla por sí sola, tradición, sabor y muchísimo cariño en cada bocado. Y mención aparte merece el pan bao de langostino, un auténtico must que hay que probar sí o sí!!!!!
El café… probablemente el más delicioso que he tomado en mucho tiempo.
El espacio es otro de sus grandes encantos: acogedor, luminoso, con ese patio por el que entra una luz preciosa y unos salones que invitan a quedarse sin mirar el reloj. Es de esos lugares donde el tiempo parece detenerse y quieres quedarte.
Además, cuidan cada detalle con un mimo que se percibe en todo: desde el origen de los productos (autóctonos o de proximidad) hasta la forma en la que te explican cada plato al servirlo. Incluso la carta tiene ese toque especial, con pequeños detalles y dibujos que hacen que quieras recorrerla entera… y, si pudieras, pedirlo todo!!!!!!!!
Un sitio al que apetece volver una y otra vez y volveré!!!