La Escuela de Música Francisco Jurado es una auténtica joya en la Pza. del Señorío. Desde el primer momento, se percibe un ambiente cercano y profesional que inspira a cualquier apasionado de la música. Los profesores no solo tienen una gran formación: transmiten pasión, adaptan las clases a cada nivel y hacen que aprender sea un auténtico placer.
Las instalaciones son modernas, bien equipadas y acogedoras, con aulas amplias, salas de ensayo y un piano impecable. Además, su ubicación en el edificio Juan Ramón Jiménez, en pleno centro, lo hace accesible y cómodo para todos.
Me encanta cómo combinan teoría y práctica desde el inicio, permitiendo que el alumnado disfrute tocando, interpretando y descubriendo su estilo. También organizan conciertos pequeños muy motivadores y que permiten al alumnado ganar confianza.
En resumen: profesionalidad, calidad humana, metodologías innovadoras y un ambiente inspirador. 100 % recomendable para quien quiera avanzar en la música disfrutando cada paso. ¡Imprescindible!