Gracias, Patricia (y a tu marido también), por vuestra ayuda inconmensurable y tu dedicación en la compraventa de la vivienda. Gracias por tu infinita paciencia y saber hacer para manejar situaciones peliagudas por culpa de los caracteres de los intervinientes. Absolutamente completamente satisfechos con tu profesionalidad de matrícula de honor. ¡Un abrazo! Y mil gracias.