Desconozco cómo será el servicio de secretaría en otras facultades, pero el de esta deja mucho que desear. A lo largo de mis cinco años de estudio, he experimentado numerosos problemas. Ante situaciones como cambios de turno por motivos laborales o problemas de salud, la respuesta es invariablemente la misma: desentendimiento total y falta de soluciones. Intentar contactar por teléfono es una tarea frustrante, ya que rara vez contestan. Incluso en trámites sencillos como la gestión de un pretítulo, demuestran una falta de conocimiento alarmante.
El trato recibido es, en general, deplorable: actitud altiva y falta de empatía, incluso cuando se plantean dudas de forma educada. La digitalización de muchos procesos, si bien evita el contacto directo con el personal, no ha mejorado la situación. Las dudas que surgen con los trámites online siguen sin resolverse.
El único miembro del personal que merece reconocimiento es el señor que atiende por las tardes. Su profesionalidad y disposición para ayudar contrastan enormemente con el resto del equipo. En resumen, mi experiencia a lo largo de estos cinco años ha sido mayoritariamente negativa, caracterizada por la falta de profesionalidad y la mala educación