La verdad es que esto es todo un invento. No conocía esta feria, pero dios bendiga al prodigio que decidió unir gastronomía internacional y fiesta.
No es que la comida o la fiesta sean, individualmente, únicas; es simplemente que tener ambas tan a la mano es un puntazo. Aunque algo de comida exótica sí que hay (canguro, cocodrilo y avestruz en la caseta de Australia).
Este año me ha pillado con el Dercutane y no he podido beber alcohol, lo cual rebaja la experiencia de apoteósica a solo decente, pero el año que viene volveré sin limitaciones de drogas blandas dispuesto a bailar cumbia con La Chamuyera en el propio escenario de la caseta de Argentina, a seguir las coreografías estilo HIIT en la caseta de Puerto Rico y a pasar desapercibido entre la clientela de la caseta de Rumanía moviendo la mandíbula desencajada igual que ellos.
Si alguna pijita de Málaga que encuentre los precios de la feria relativamente baratos quiere acompañarme en 2027, estaré más que encantado.