Celebramos el cumpleaños de mis hijos y, en general, los peques lo pasaron muy bien. Fue un día agradable y el trato con el personal del restaurante fue correcto, aunque no especialmente cercano. Sin embargo, el servicio resultó un poco mediocre. Venían con los menús infantiles y luego se marchaban sin haber terminado de servir todo lo que tenían en la bandeja. El pedido de bebidas también fue algo caótico.
Además, nos sentimos un poco "abandonados" ya que hubo muy poca comunicación sobre los servicios que los niños podían usar. No explicaron bien qué actividades o espacios estaban incluidos ni si había algún tipo de límite. Llegamos una hora antes del cumple a decorar y en ningún momento nadie se acercó para preguntarnos si necesitabamos algo, o confirmar ultimos detalles ect.
El personal que gestionaba las colchonetas y otras zonas de juego fue algo serio, lo que dio una sensación de falta de atención y amabilidad.
Es una pena, porque el sitio tiene potencial y, con una mejor organización y un trato más cercano, podría ser un lugar mucho mejor.