Aún nos dura la emoción de haber capturado la boda de Ana y Jose en la Hacienda Nadales. Es un escenario que te deja sin palabras; desde la elegancia del palacete hasta ese invernadero de cristal que parece sacado de un cuento y que regala una luz espectacular para el reportaje. Nos encantó perdernos por sus jardines botánicos buscando momentos naturales, ya que cada rincón tiene una fuerza visual increíble. Fue una gozada trabajar allí, todo fluyó de maravilla gracias a la profesionalidad del equipo de la hacienda, que nos facilitó cada paso. ¡Un lugar con muchísima elegancia para crear recuerdos inolvidables!