Me regaló mi marido por San Valentín la visita al Hamman, y no pudo acertar más con el regalo. Era mi primera vez pero no será la última, fue una auténtica pasada la experiencia. El sitio es limpio y bonito, las chicas súper amables, educadas y encantadoras. Eva la recepcionista fue súper simpática, la chica del hamman que no recuerdo su nombre fue súper amable,y en todo momento estuvo súper atenta y Olga la masajista tiene unas manos de oro!!!! Gracias por vuestro trato y me veréis muy pronto por allí!!!!🥰