Hemos pasado 4 días en Semana Santa ya que íbamos a jugar un torneo de ajedrez cerca de allí, y hemos estado súper cómodos. La limpieza impecable, y Miranda la anfitriona siempre pendiente de que no nos faltará nada. El día de salida nos dejó salir más tarde para poder comer allí. Los caballos y el entorno aportan mucha magia al lugar. Un rincón para volver... Sobresaliente.