La habitación que elegimos ofrece unas agradables vistas directas al mar y dispone de una terraza amplia, aspectos positivos de la estancia. La televisión, de gran tamaño, resulta adecuada y funcional.
No obstante, el sofá cama es muy incómodo para dormir, por no decir imposible. Además, la habitación contaba con camas separadas en lugar de una cama de matrimonio, lo que no se ajustaba a nuestras preferencias. La capacidad del armario es mínima y claramente insuficiente para una familia. La mesita de noche resulta demasiado pequeña, ya que al colocar el teléfono de la habitación no queda espacio para ningún otro objeto.
Por otro lado, intentamos ampliar la reserva una noche más y fue imposible. La única alternativa ofrecida fue el cambio a una junior suite, con un coste prácticamente el doble del precio de una noche estándar. Asimismo, solicitamos dejar el coche durante un breve periodo adicional tras abandonar la habitación, sin que se ofreciera ninguna opción, ya que el estacionamiento se limita estrictamente a 24 horas desde su contratación. Tampoco fue posible retrasar la hora de salida más allá de las 12:00 h.
El personal muy correcto y educado pero poco resolutivo.
En general, la experiencia estuvo marcada por una falta total de flexibilidad ante este tipo de solicitudes, sin que se ofrecieran soluciones alternativas. Por todo ello, y a pesar de algunos aspectos positivos, considero que el servicio y las prestaciones ofrecidas no están a la altura de un establecimiento de cuatro estrellas, lo que invita a replantearse una futura estancia en el Hotel Ilunion Fuengirola.