Reservamos este hotel porque tenía todo lo que buscábamos: piscina, instalaciones modernas, desayuno buffet y, sobre todo, que fuera pet friendly.
Desde la primera llamada para confirmar la estancia de nuestro perrito, recibimos un trato excelente. Además, el precio nos pareció muy razonable para todo lo que ofrece el hotel.
Todo el personal fue increíblemente amable: desde recepción y el equipo de limpieza hasta el personal del rooftop bar y del desayuno. Siempre nos recibían con una sonrisa, saludaban a nuestro perro con cariño, le ofrecían mimos y se preocupaban constantemente por que estuviéramos cómodos durante nuestra estancia.
El hotel tiene un diseño interior moderno, elegante y muy bien cuidado. Quizás no está ubicado en pleno centro, pero para nosotros eso fue una ventaja, ya que nos permitió evitar el bullicio y disfrutar de una zona tranquila, perfecta para descansar.
Además, la ubicación ofrece la oportunidad de conocer una Málaga más auténtica, lejos de las zonas más turísticas. Pudimos pasear tranquilamente y segura con nuestro perro, interactuar con los vecinos del barrio y descubrir restaurantes frecuentados por los propios malagueños, lo que hizo que la experiencia fuera mucho más especial.
También está muy cerca del aeropuerto, por lo que los traslados son cómodos y rápidos. A su vez, cuenta con excelentes conexiones gracias al metro cercano, que permite llegar directamente al centro histórico en pocos minutos. La playa también se encuentra a poca distancia y nos encantó ver que es un lugar muy frecuentado por los locales, lo que hizo que nuestra estancia se sintiera aún más genuina y conectada con la ciudad.
Sin duda, lo recomendaríamos y volveríamos a alojarnos aquí.