Otro año que volvemos a este hotel nos hacemos casi 700 kilómetros pero merece la pena.
Es un hotel que está bien ubicado a nada de la playa, aunque sea grande y haya gente la verdad que es tranquilo.
Sobre las personas que trabajan son amable y muy simpática no hay una mala respuesta ect....
En el comedor MARÍA SARDINA hay un camarero que ya lo conocemos de años anteriores se llama D.GARCIA es una persona simpática,amable y buen trabajador como sus compañeros.
Habitación cómoda y bien situada la chica SANDRA LÓPEZ nos hacía la habitación muy bien hay que darle las GRACIAS x su trabajo .
Así que en septiembre volveremos