Restaurante especializado en tapas italianas, en pleno centro histórico y con cocina non-stop. Cuenta con un salón interior pequeño y una carta amplísima, que nos da la oportunidad de probar las típicas tapas de Italia; además, cuenta con una gran variedad en cervezas. Acudimos para cenar y optamos por media ración de berenjena a la parmesana, media ración de pasta carbonara, y un buen número de tapas: bruschetta con alcachofas, lengua de vaca frita, nduja calabresa picante, culatello, jamón cocido, croquetas de pez espada y croquetas de queso Philadelphia y calabacín. Con una pinta de cerveza y dos refrescos, la cuenta sumó 59 € para tres personas. En general, todo muy bien; la mayoría de la comida, muy buena y la atención estupenda. El único pero es el tema de los precios; tienen una carta en la puerta con todos los platos y en el interior te dan el código QR, pero los precios no coinciden, a veces de más y a veces de menos; por ejemplo, la media ración de berenjena a la parmesana figura en la carta de la puerta a un precio de 12,50 €, mientras que accediendo por QR su precio es de 10,90 € (se adjunta captura de pantalla). Al final, en la cuenta cobran 12,50 €. Eso pasa con otros platos, a veces una cantidad superior y otras, inferior. Por lo demás; lo dicho, muy buen sitio para probar tapas italianas.