Llegamos a las 13:55, sábado, dos personas, sin reserva, y Javi fue super amable y nos buscó una mesita en un plis. Un par de pintas fresquitas que daba gloria; pedimos gambillas cocidas super frescas, media de rusa muy rica, calamares blanquitos (aceite limpio) crujientes y cero aceitosos, y unas almejitas salteadas de ración bien generosa con salsita para hacer barquitos con pan. Todos los platos salieron muy rápido, la camarera Natalí encantadora también al igual que Javi. Precio no llego a 45€ en total. Esperamos que puedan poner prontito la terraza y los aires. Volveremos sin duda!