Fuimos a este lugar porque habíamos ido en otras ocasiones y nos habia gustado. Al llegar vimos que probablemente habia cambiado de dueños, ya que el nombre habia cambiado pero decidimos darle una oportunidad. La carta tambien habia cambiado, por lo que pedimos unos calamares fritos y una ensalada césar. Los calamares eran congelados de bolsa, la ensalada bien, la atención nefasta. Tardaron media hora en traernos la cuenta, y nuestra sorpresa máxima llegó al ver que nos habían cobrado 5.90 por un tinto de verano. Gastamos 20 euros por cabeza y comimos poco y mal. Tristemente no volveremos.