Le pongo 5 estrellas porque la comida estaba realmente buena y creo que por ese aspecto merece la pena. Los camareros son muy majos, un poco despistados en ocasiones. Sin embargo, lo que más nos disturbó de la noche no fue el servicio de los camareros, sino en cocina (estábamos sentados al lado del horno) y oíamos todas las barbaridades que el señor que estaba allí decía. Cuando le entró nuestra comanda,expresó en voz alta y de una manera muy despreciativa refiriéndose a nuestro pedido, desconozco exactamente la razón de queja de nuestro pedido (cuatro pizzas y una pastela), cosa que oímos y nos hizo sentir regular. Hasta el propio camarero se dio cuenta y trató de amainar la situación. Sin embargo, entiendo que esto no es culpa, ni de los camareros, ni de la comida (que repito, estaba deliciosa), solo fue un incidente aislado que nos dejó un poco incómodos en esta ocasión.