Lo que vi en este pueblo me dejó profundamente triste y traumatizada. En Mijas se utilizan burros y caballos como taxis turísticos. El estado en el que están es muy impactante, y el sonido de sus lloros de sufrimiento es algo que no se me va a olvidar.
Los burros están atados, casi sin poder moverse, con la cabeza pegada a la barrera. Se les ve completamente agotados y doloridos, con la cabeza baja, los ojos casi cerrados del cansancio y una mirada llena de tristeza. Los caballos también se ven exhaustos de tener que cargar con turistas durante todo el día.
Cuesta entender cómo, en pleno siglo XXI, se sigue permitiendo algo así. De verdad es necesario que los animales sufran para entretener a los visitantes??
Es desgarrador ver y oír a estos animales así mientras la gente pasa como si fuera algo normal. Me fui con una imagen muy negativa y no recomendaré este pueblo a nadie ni volveré mientras se siga ejerciendo violencia hacia los animales. ¡Es una vergüenza!
¡Ojalá el ayuntamiento y los responsables actúen y pongan fin a esta práctica cuanto antes! Un lugar tan bonito no debería ser recordado por el sufrimiento de sus animales…