Ayer celebramos el cumpleaños de nuestro hijo en este local, al que acudimos casi como única opción disponible tras un imprevisto de última hora con el lugar que inicialmente habíamos elegido. Ya conocíamos el sitio por una celebración anterior y decidimos acudir ante la falta de alternativas.
Sin embargo, la experiencia no cumplió mis expectativas, sobre todo teniendo en cuenta el elevado precio que pagamos en relación con lo que se ofrece. En esta ocasión, notamos una reducción considerable del espacio útil del local. Han desplazado la estructura del parque de bolas, lo que ha restado, fácilmente, unos 80 m². Esto hace que la zona de juegos esté mucho más próxima a las mesas, generando mucho ruido y dificultando la conversación entre los adultos. Además, observamos algunos desperfectos que, aunque pueden parecer menores, suman una sensación general de descuido: el baño tenía el pestillo roto, y el soporte del mando del aire acondicionado también estaba dañado.
Sabíamos de antemano la ubicación del local, por lo que no es algo que critiquemos, pero a tener en cuenta también es que se encuentra en un polígono y no hay nada alrededor donde comprar algo de última hora sin tener que coger el coche.
En definitiva, aunque agradecemos que el espacio estuviese disponible en un momento complicado para nosotros, no podemos recomendarlo, salvo que se trate de una situación de urgencia similar. No tenemos intención de volver como clientes, salvo que acudamos como invitados a algún evento.