Fui a comprar maquillaje y pregunté a varias dependientas si podían asesorarme un poco sobre marcas, tono y demás. Lo único que recibí fueron malas caras; se notaba que les molestaba. Finalmente, por la tarde, una chica muy agradable me ayudó y conseguí encontrar mi maquillaje perfecto.
Hoy he vuelto a entrar para comprar otro envase del mismo maquillaje. Le pregunté a una dependienta por el mismo tono que el anterior y, sin mediar palabra y con mala cara, me lo dio, se dio la vuelta y siguió con lo suyo, sin decir nada.
Se nota que no tienen ganas de trabajar y, para mí, es un suplicio tener que comprar en este Primor (voy porque no me queda más remedio). A partir de hoy intentaré encontrar lo que busco en la tienda Druni, donde parece que las dependientas sí quieren ayudarte.