Dos incidencias idénticas en dos compras distintas: vino en mal estado. (Ver foto)
La reiteración del problema evidencia una preocupante falta de control sobre el producto. A ello se suma una gestión posterior inexistente: ni solución adecuada ni el más mínimo gesto hacia el cliente.
Tras dos desplazamientos para subsanar un error ajeno, la respuesta ha sido simplemente la indiferencia.
No es una cuestión puntual, sino de criterio profesional. Y aquí, claramente, no existe.
Prescindible.