Buscando un bar donde comer una noche de viernes y tras el rechazo de varios del centro por tener “las mesas reservadas “, dimos con este bar.
Llevaba tiempo sin ver una carta en la que el 90% de las cosas me gustaba. Hay tapas, medias y raciones enteras, aunque por la noche solo medias y raciones enteras.
Todo exquisito, bien preparado, buen y rápido servicio. Todo genial.
Una variedad selecta, ni gourmet inaccesible ni platos simples vulgares
Repetiré si vuelvo a la ciudad