Encantados tanto con la calidad y cocinado de la comida como con la atención y amabilidad del servicio.
Mención especial al servicio de pan, resaltando los otros 3 comensales la calidad del mismo y lo tierno y sabroso que estaba. Pan de masa madre de distintos obradores de pueblos de la zona. Tres opciones: de trigo sarraceno, multicereal y de olivas negras, siendo el que más gusto el de olivas negras. Al ser celiaca, no pude degustarlos (sarraceno al estar junto al resto tenía trazas), pero me ofrecieron pan sin gluten.
Para compartir probamos el mosaico de verduras, muy bien hechas y con una salsa salmorreta que las resaltó perfectamente y estaba muy sabrosa.
De principales coincidimos 2 a 2. Por un lado pedimos 2 comensales la corvina (en mi caso sin salsa Diana al tener está gluten) y por otro 2 el pargo. Los 4 pescados cocinados en su punto perfecto. Destacando el acompañamiento de el pargo, con fideuá negra, coincidiendo en que estaba exquisita y para nada seca, al hacerla con fideos finos que habían absorbido perfectamente la salsa.
De postre, me ofrecieron hacerme un postre "especial" pues solo contaban con macedonia de frutas de temporada como opcion sin gluten, algo que de corazón agradezco pues son estos detalles los que te hacen volver, siendo ya mi culpa no elegirlo porque, rarita que soy, no me gusta el chocolate. Pero me informaron que están cambiando la carta y en la nueva contarán ya con varias opciones de postres sin gluten. El resto comensales se pidieron tarta de queso que trasladaron estaba riquísima con helado de maracuyá y las torrijas espectaculares.
Prueba de que todo estuvo exquisito fue que no dejamos nada en ninguno de los platos.
Volveremos. Mil gracias por todo.