Gran sitio para desayunar y empezar el día bien. La relación calidad-precio me pareció muy buena, y se nota que cuidan tanto el producto como las cantidades.
Pedí un mollete catalana con jamón ibérico y tomate, y me sorprendió la generosidad y calidad del jamón; no escatiman en ingredientes, algo que hoy se agradece mucho. El café también estaba muy rico y acompañó perfecto al desayuno. Como única pequeña recomendación, intentaría no tostar tanto el mollete para que mantenga mejor su textura, pero sinceramente es un detalle menor.
Lo recomiendo sin duda y tengo claro que volveré.