De entrada, que pena de la Tagliatella, mucho peor que antaño. Muy mala experiencia desde la entrada por la puerta. Por entrar por una puerta que se encontraba abierta que no era la puerta principal nos reprochan que la entrada era por otra puerta, pero ya que estamos dentro que ya no importaba con un tonito de mal rollo en la recepción. Después hay que reclamar los vasos para las bebidas y los cubiertos. Tardan muchon. Los camareros y todos con una apatía y una falta de alegría muy grande, parecía que estuviesen en un velatorio. Después, la comida ha perdido calidad, con mucha cantidad pero con escasisima salsa y con poco sabor, no pude comérmelo todo, ni echando un montón de queso en polvo y eso que yo me lo como todo (la cantidad no justifica esos precios), me indicaron que si me lo quería llevar, y no lo quise ni para llevar. Alrededor, otros clientes con malas caras, e incluso una pareja entró le sirvieron el agua, no le trajeron los vasos y se marcharon. Un desastre aunque estuviera el local lleno de personas. Camareros con una falta de profesionalidad muy grande, no sé si por la juventud, Uno dando vueltas por el local como pollo sin cabeza, y sin hacer nada. A veces, atendiendo 2 o 3 camareros a la vez una mesa. La peor experiencia en años que he tenido en la Tagliatella. Recordaba la última vez que estuve, hace años, y tenía un buen recuerdo. En todo momento solo queríamos irnos.
Conclusión, habéis perdido a otro cliente. No volveremos a pisar una Tagliatella más. Hay otros restaurantes que son mejores. Solo fuimos por el aire acondicionado.
Demasiado caro todo para la baja calidad que ofrecen.