Todo un descubrimiento, en el centro de Mollina está taberna-restaurante tiene calidad precio y buen ambiente. Pedimos media de croquetas, que me recordaron a las de mi abuela, media de boquerones, que aunque la tecnica se puede mejorar eran frescos y un flamenquim casero que te quita el sentido. Nunca pido postre pero dadas las circunstancias tenia que probar la tarta de queso, las hay mejores, pero porque son menos caseras, menos tradicionales y solo saben a azúcar, la de Meson Plaza, una vez más es la de la familia. Gracias por el servició.