He venido a esta pizzería desde hace tiempo, siendo vecino del barrio. Mínimo una vez al mes pasaba por aquí. Llevaba tiempo sin venir porque he estado de viaje y había notado que el personal había cambiado mas suponía que eran vacaciones.
Pues no, ha cambiado algo más que eso y se nota.
Lo que era la mejor pizzería del centro de Málaga ya no lo es: las recetas han ajustado márgenes y ahora ahorran en ingredientes. La pizza del Papa, que era mi favorita, ha llegado hoy irreconocible. Una pizza triste, blanda, tres tomates partidos en dos, sin verde. Era básicamente masa y base. No diré mucho del servicio de las camareras actual, más no llega al nivel del anterior equipo de trabajo.
¿Que pasó? ¿Por qué no pueden sostener la calidad previa? Es lamentable, una muestra más que los vecinos del centro de Málaga no podemos tener nada bueno porque en dos decisiones, lo arruinan. Si ha sido un cambio de gerente, como cliente habitual le recomiendo que por favor se siente a la mesa con el anterior propietario y re-encause el lugar.
Lo de hoy fue triste.
Ni siquiera fue comer mal.
Fue comer con tristeza.