Acudo diariamente a esta sala desde su apertura en octubre, y paso aquí gran parte del día estudiando. Coincido con muchas de las opiniones ya publicadas: en un primer momento, el lugar resulta muy atractivo, moderno y agradable. Sin embargo, tras varias visitas, es fácil percatarse de una serie de deficiencias.
En primer lugar, el aislamiento acústico es bastante deficiente. El suelo produce mucho ruido al pisarlo y el sonido rebota en toda la sala, por lo que acciones cotidianas como pasar páginas o subrayar resultan más molestas de lo habitual. A esto se suma el ruido de la puerta, que chirría con frecuencia y requiere mantenimiento.
No obstante, el principal problema es la conexión wifi, que funciona muy mal. La señal es débil, se satura cuando hay muchos usuarios y, en algunas zonas, ni siquiera llega a conectarse. He enviado varios correos al Ayuntamiento informando de esta incidencia, pero hasta el momento no se ha tomado ninguna medida.
Por otro lado, la limpieza tampoco se gestiona adecuadamente. Aunque la trabajadora rubia realiza su labor correctamente, no ocurre lo mismo con el resto del personal. Además, el horario de limpieza no es el más adecuado, ya que se realiza a la hora de apertura (entre las 9:30 y las 10:00), cuando la sala ya está llena de usuarios. Esto obliga a pisar el suelo recién fregado, algo inevitable, y provoca que algunas mesas no se limpien al estar ocupadas desde primera hora. Se trata de un aspecto básico que debería organizarse mejor.
Quiero destacar que tanto otros usuarios como yo hemos trasladado estas quejas en varias ocasiones, tanto por correo como por teléfono al área de educación, sin obtener respuesta ni soluciones.
Por último, me gustaría resaltar la labor de las dos trabajadoras de acceso, ambas llamadas Gema, que son muy amables, serviciales y siempre atentas a cualquier necesidad. Su actitud es, sin duda, un punto muy positivo.