Buen sitio para comer, alejado del bullicio de la calle comercial de Ronda, cerca de la Plaza de toros y con buena propuesta de comida.
Es cierto que no es una experiencia memorable, pero al menos todo tenía bastante sabor. Nos sorprendió que un domingo a mediodía tuviera tan poca gente, cuando otros bares cercanos bastante peores estaban hasta la bola. El lugar es bonito y agradable, interior eso sí, pero con encanto.
El servicio es bueno y atento, otro punto a favor.
En cuanto a la comida, la ensaladilla aceptable, nada del otro mundo, pero como tapa a 2,80€ bien. Las mini albóndigas de rabo de toro buenas, buen sabor, textura, pero no le pega nada patatas fritas de bolsa por encima. Creo que unas patatitas fritas normales de toda la vida encajaría mejor y no cuesta nada. Las tortillitas de camarones llevan un poco de aguacate con tomate que le da un toque especial, aunque las tortillitas tampoco son nada del otro mundo, pero están bien. Y las pavias de langostinos sabrosas. Van envueltas en hoja de lechuga. Para terminar, el pulpo bastante bien, tierno y fresco, acompañado de unas patatas cocidas, con pimientos, que recuerdan incluso a patatas guisadas.
Punto a favor la bebida, la caña a 1,50€ se agradece, que en algunos sitios se están volviendo locos con la bebida.
Punto negativo, 3€ por cabeza por “aceite y pan”, que no trajeron aceite desde luego y solo una panera.
En general, le daría un 7.5 por calidad, precio, servicio.