Fuimos el sábado de San Valentín. Era nuestra primera vez, y según entramos y vimos el panorama nos dio la impresión de estar en un viaje del inserso. Pero nuestra sorpresa fue mayúscula (y para bien). El ambiente muy divertido y respetuoso. El DJ muy bueno, supo poner música para todos los públicos, y siempre muy animada. Los camareros muy eficientes. Y como era el cumpleaños de uno de nosotros nos invitaron aúna botella de champan. Seguro que volveremos a disfrutar de la discoteca en más momentos.