Hammam Sultana es, sin duda, lo mejor que hay en la zona. Conozco muy bien el concepto de hammam auténtico y no es fácil que uno me convenza si no respeta la esencia real de esta experiencia.
En Sultana todo está cuidado al detalle: la atención es exquisita, la profesionalidad impecable y Hasna destaca por un trato cercano, atento y de un nivel realmente alto.
El masaje posterior es espectacular. Y lo digo con criterio: soy muy exigente con los masajes y los he probado en lugares de altísimo nivel, incluidos centros en Tailandia. Aquí, tanto con Hasna como con su equipo, la experiencia es siempre sobresaliente.
Un auténtico 10, sin exagerar.