No sé si se me entenderá, pero es el sitio perfecto para quien busque esencia del sur, tapeo y ambiente de charla...
Todo exquisito, atención intachable y buen precio (veníamos de pagar 16 euros por dios cervezas y una lata de mejillones chicos), cuatro cervezas, una tapa generosa de callos buenísimos, una de papa bravas, igualmente generosa y rica, una tapa de crujiente de cabrito, sorpresivamente exquisita, una ración de huevos rotos con patatas y foie, una copa de helado de turrón con brandy (con trozos de turrón) y una copa de palo cortado, 43 euros.
A esto le sumas el trato atento y cariñoso y se cierra el círculo.
Volveremos seguro (aquí, al otro no).