Me sentí muy mal recibida desde el primer momento. Al entrar a Sacred Garden me dejaron esperando mientras seguían conversando entre ellos, sin realmente atenderme, y cuando pregunté por una mesa, prácticamente lo único que recibí fue ‘haz una reserva’ y una tarjeta en la mano. Me quedé en shock por la frialdad del trato. Entiendo que pueda no haber disponibilidad, pero una cosa es no tener mesa y otra muy distinta hacer sentir a un cliente que no quieren atenderlo. Un lugar puede hacerse famoso por muchas razones, pero la recepción y el trato al cliente deberían estar a la altura.