Experiencia pésima y sinceramente impactante.
Anoche echaron a mi hermano del local de una manera totalmente desproporcionada. Había entrado con chanclas sin que nadie en la entrada dijera nada, y mientras bailaba se quitó las zapatillas y se quedó descalzo. Puede que no fuera el comportamiento más correcto, pero bastaba con llamarle la atención o pedirle que se pusiera el calzado otra vez.
En cambio, cuatro porteros lo agarraron y lo sacaron a la fuerza con una agresividad exagerada, como si estuviera provocando una pelea o poniendo en peligro a alguien, cuando en realidad estábamos simplemente bailando tranquilos y no había ningún conflicto.
Lo peor ocurrió fuera del local: un portero extremadamente arrogante empezó a provocarnos, empujándonos a mí y a mi hermano y diciéndonos incluso que “volviéramos a nuestro país”. Delante de mí también le escupió en la cara a mi hermano y empujó a una amiga nuestra. Una escena vergonzosa e impropia de un sitio que debería garantizar seguridad y no generar tensión y agresividad.
Entiendo que un local tenga normas y las haga respetar, pero aquí se pasó cualquier límite de profesionalidad y respeto humano.
No volveremos jamás y recomiendo evitar este lugar.