Fatal, de verdad. No tiréis el dinero aquí porque el resultado es un cuadro.
Vino Matias y se puso a frotar las manchas como si no hubiera un mañana, sin tener ni idea de qué productos estaba usando ni de cómo tratar la tela. Se notaba que no tenía ningún control sobre lo que hacía. Al final, de tanto darle con ganas y sin cabeza, lo que ha hecho es empeorar el problema y desteñir el sofá. Aunque no me cobró por su lamentable trabajo, ahora tengo que comprar un sofá nuevo.
Quería tener el sofá listo para estas fiestas y hemos tenido que cambiar los planes.